Día 64 de Verano, Año 318 Pueblo Baquella cuando el sol se encuentra en su cenit. Era un día hermoso de clima tropical bajo el astro sol, no había ni una nube que ocultara el brillo de la estrella más brillante, un día particularmente caluroso pero la gente de la región estaba acostumbrada a esa clase de clima así que seguían con sus rutinas sin inconvenientes. Sin embargo caminando por las adoquinadas calles del límite occidente del pueblo se encontraba caminando de muy mala gana un marine de pocas pulgas y muchas malas vibras, Claudio Amargo nacido en el reino de Roshwan se encontraba padeciendo el clima tan diferente de su helada tierra materna. Aquel hombre se encontraba patrullando solo por haber discutido con sus compañeros de grupo que estarían a una manzana de distancia con tal de no aguantar el mal carácter que el hombre tenía durante los días como aquellos, pero para poder escuchar si llamaba por ellos en caso de una emergencia. La gente que trabajaba estaba trabajando, los turistas estaban cerca del muelle y los ciudadanos con tiempo libre por aquellas horas preferían estar en el interior de sus casas o bajo alguna sombra para evitar algún mal por el fuerte sol veraniego. Caminando por una calle relativamente ancha donde cada casa tenía espacio suficiente para dejar callejuelas entre ellas produciendo sombra y espacio para andar o depositar menesteres caminaba irritado Claudio Amargo, cuando junto a una de tantas casas blancas con techo de tejas lo vio, un pequeño
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nakamanomi.com ↗Fórum MyBB em espanhol. 8 seções acompanhadas: Normativa, Anuncios, Reino de Briss, Isla del Kárate, Nuevo Mundo, Reino Mogaro, Pueblo Koma e Registros y peticiones.
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Isla Báltigo Día 60 de Verano, Año 18 01:22 AM Isla Báltigo, sede de la primera reunión oficial de la Armada Revolucionaria, cuna de aquellos que buscan cambiar el mundo con sus acciones y derrocar a aquellos tiranos que oprimen al pueblo con el yugo que lleva atosigando a todas las personas de este mundo desde hace demasiados siglos como para ser contados. Varias semanas han transcurrido tras los hermosos y memorables juegos de Skypiea, y sin embargo, centenares de personajes aventurados a superar las líneas del Grand Line han aprovechado la oportunidad de subir hasta la isla de los cielos para superar el cordón impuesto por el Gobierno mundial, entre las quintas y las séptimas islas de cada una de las siete corrientes del paraíso. Todos ellos se aventuraron a tomar rutas distintas entre sí, pero ninguno de ellos tenía en claro por donde iban a conseguir acabar, y entre aquellos que consiguieron bajar sin numerosas perdidas, se encontraban esos más avezados con el peligro, dispuestos a abordar una isla considerada desierta para desaparecer de los ojos del gobierno. Criminales de toda índole que solo buscaban superar un reto, hacerse ricos a cualquier costa, o sencillamente divertirse con las vidas de aquellos que eran más débiles que ellos para sentirse poderosos, y gozar su gloria por pura avaricia y deseos de placer. Esa isla, no es el territorio apropiado para personas como ellos. Y desde luego que cualquier revolucionario que se precie, no dejaría que así fuese. Investig
Día 64 de Verano, Soleado Kasui estaba en aquel barco, esta vez tardó más en llegar a su destino pues el barco comercial tomó una ruta por varias partes alas por las cuales ya había pasado. Su búsqueda de los piratas que secuestraron a aquel niño no habían acabado, aún que tampoco habían sido inútiles. En las islas visitadas no halló una respuesta, cosa contraria a aquel viaje de días en el barco comercial. Durante su estancia en el barco, tomó la decisión de salir a por algo de información, al salir echó una ojeada a sus alrededores y siempre se mantuvo observando a la gente, capaz alguien podía decirle quiénes eran o, quizás podía toparse con algún enemigo. Por suerte, lo único parecido a un enemigo que encontró fue un grupo de niños en un torneo de granjear aura, sin duda, parecía un juego divertido, pero era demasiada exposición para alguien como él, al igual que demasiado infantil en inmaduro para el pelo blanco. Kasui consiguió alguna información como el barco en el que se movían, el nombre de los piratas, incluso consiguió que una niña de su edad con un gran talento para el dibujo le hiciera un retrato con las indicaciones que el niño le daba. La niña quizás solo jugaba, pero Kasui estaba dispuesto a mucho por zanjar aquel asunto. Quizás nunca se de cuenta aquella muchacha, pero acababa de dibujar a dos personas que pronto perderán la vida. Así mismo como el niño llego, observó la isla un poco por fuera, dio un par de vueltas como para poder observar cosas como el faro
La sopa del siglo Mostrar Autonarrada T3 Fecha: 60 de verano, año 18. Link: La sopa del siglo Info: Finn sigue el rumor de un borracho junto a Jake su perro para probar la famosa "Sopa del siglo" en el pueblo Coralito y termina encontrándose en un encuentro con los piratas de la guadaña y su capitán Kaz. Bere Bere Beretiano Mostrar Fecha: 63 de verano, año 18. Link: Bere Bere Beretiano Info: Finn se encuentra por pueblo Baquella junto a Jake, con hambre y se fue a merendar donde allí encuentra un periódico el cual no sabe leer, pero se guía por las fotos e imagenes. Allí ve un afiche de Garnet D. Matlock donde asume, es una postulación de reclutamiento para alguna especie de grupo y decide llamar.
Pueblo Baquella Isla de Baterilla 63 de verano, por el mediodía El verano por momentos se hacía pesado, aunque la vida lindante al mar, en las costas, y navegando se hacía mucho más llevadera. Había pasado poco de mi visita al pueblo Coralito donde había podido probar la sopa del siglo y la verdad que no me había defraudado. Vuelto a casa, mis días habían vuelto a la monotonía habitual, buscarme la vida e intentar encontrar algo con que divertirme junto a Jake, no había mucho más que ello… La brisa de la tarde refrescaba de una manera revitalizante haciendo que el calor fuese una sensación agradable a la piel, ya que venía bañado en una sutil caricia refrescante que regalaba una sensación fresca que hacía valer la pena cualquier paseo. En eso mismo, me encontraba cuando la tripa picaba mientras Jake caminaba a mi lado, por lo cual no dimos muchas más vueltas al respecto, cerca de la plaza central del pueblo, encontramos una cafetería bastante cálida y amena, con tono casero y hogareño. Por dentro contaba con unas pocas mesas, y por fuera, sobre la acera contaba con varias mesas y sillas. El lugar se llamaba La comarca, y el posadero un señor regordete llamado Radagast, aunque todos le llamaban Señor Mantecona. Tomando asiento en una de las mesas de afuera, esperé que viniera el hombre para poder pedirle unos doce panecillos, cuatro tortas, un sandwich y una docena de galletas, además de un café con leche, un tazón de leche para Jake y una docena de galletas para Jake también.
***“Aren't you scared? Well, that's just fine” Long Ring Long Land Día 39 de Verano, Año 18 5:55 p.m. Desde el momento en que sus pies empezaron su carrera contra el tiempo, su cerebro le gritó que no lograría llegar a la meta. Alcanzar un lugar seguro no era más que un sueño. A sus pulmones empezaba a faltarle aire, sus piernas ya no se sentían, el sudor corría por su rostro, por su frente y se deslizaba hasta llegar a sus párpados y nublar su vista, haciendo que hacia el frente tuviera una visión borrosa de un cuerpo más infantil que el suyo propio. Tenía todo en contra, pero, aunque creyera que las posibilidades reales de huir eran bajas, nunca detuvo sus pies, al menos debía dar tiempo a que su hermanito escapara. —¡Corre! — El grito fue más un jadeo que, tal vez, quien iba en frente no alcanzó a escuchar del todo antes de dar la vuelta en una esquina y que, en cambio, quien gritaba, tropezara con un montículo de tierra. Trastabilló. Sus piernas, de por sí débiles, cedieron y su cuerpo, sin que la gravedad tuviera compasión, rodó por el pasto un par de metros antes de detenerse. Se quejó, sintió raspada la piel de sus rodillas, no tuvo ni siquiera que bajar sus ojos para saber que, en donde había aterrizado, el color dorado del pasto, porque el sol de la tarde hacía que se viera de ese modo, debía ahora verse rojizo; sin embargo, dejando de lado su bienestar o la posibilidad de ponerse de pie para escapar, el chico, para buscar a su hermanito con la mirada, pero lo que en
62 de Verano del año 18, madrugada. Isla del Kárate, este. El barco se detuvo cuando el cielo aún permanecía oscuro y las estrellas brillaban con su suave luz. No debía de faltar mucho para el amanecer. Se despidió del capitán, quien no reparó mucho en su presencia, y bajó del barco con la expectación brillando en sus ojos. Lo primero que vio fue una gran montaña, altísima. Parecía estar rodeada de diversas estructuras, aunque no estaba segura de cuál sería su utilidad. Más cerca de donde se encontraba, podía ver una gran extensión de arrozales y personas trabajando con una fuerte determinación en ellos. También podía ver muchos dojos repartidos por aquí y por allá. Todo parecía gritar "Artes Marciales", lo cual tenía cierto sentido, puesto que la isla se llamaba Kárate. Le dio la espalda a la montaña para ver el barco desaparecer frente a sus ojos. Se preguntaba si su hermano, cada vez que se iba de viaje, se exponía a esa clase de paisajes y entornos. Cada vez entendía más a su hermano y aquella impulsiva decisión de huir de casa. Y cada vez comenzaba a compartirla más, algo que la aterraba un poco. Ella siempre había sido de las que pensaban las cosas dos veces. En el fondo de su mente, siempre reprochó la tonta decisión de su hermano. Era su segunda isla y ya estaba comenzando a pensar que tal vez su hermano no estaba tan equivocado. Miró al horizonte y después a la calle que ascendía. Fue una idea fugaz, pero enseguida sintió que debía cumplirla. No lo pensó mucho y come
74 de Primavera, Año 17. Hora: 22:31. ¿Desde cuando el Pueblo Baquella tenía tanto aforo en sus residencias? ¿Era por el magnífico viaje hacia el parque de atracciones que se daría en unos cuantos días? Shin no se lo podía creer, había recorrido varios lugares previo a resignarse a llevársela a su propia habitación alquilada, no sin antes lidiar con miradas extrañas que lo juzgaban por estar cargando a una chica inconsciente y claramente ebria, a lo que su posición e identificación como marine terminaba explicando el trasfondo de todo aquello. No terminaba de convencer a todo el mundo, eso estaba claro, y agradecía en momentos así ser un completo desvergonzado. Al llegar, seguido de más rostros girándose en dirección al dúo en la extremadamente larga ruta hasta la puerta del sitio donde residía, abrió la susodicha, cerrándola con la pierna tras ingresar y asegurándola con llave. Siguió caminando con Kagura sobre sus brazos y finalmente la recostó en su propia cama, una grande de tamaño matrimonial y dos mesitas en sendos costados de la misma, negando con la cabeza mientras exhalaba un largo suspiro. Sus conocimientos en medicina le hicieron tomar la decisión de colocarla de lado, con el rostro en dirección a una de las paredes, permitiendo que en caso de finalmente vomitar tras semejante borrachera lo hiciera sin riesgos de ahogarse por ello, y a falta de un balde donde pudiese evitar mancillar las alfombras, rezó porque su estado no fuese tan sensible a ese tipo de consecuen
ROPITA MM Mostrar MUSIQUITA Mostrar Narrador / María Merlot Día 36, Año 18. Verano. Hora: 6:01 a.m. Explanada Subterránea, Cueva con salida al mar. Isla de Chika. Con Cariño Basuropolis. Un tesoro. Entre la basura. La más reciente. Edición del Periódico. ¿Cómo llegó a sus manos? Bueno, la basura traía consigo oportunidades si se sabían aprovechar. Un poco mojado, tal vez ilegible en algunos artículos pero la información se podía leer. Representaba algo nuevo, entender su estructura, analizar el entrelineado. Odiaba con todas sus fuerzas ese diario de circulación mundial, porque solo mentía sobre su tripulación y ponía cifras a la cabeza de sus nakamas absurdas. ¿Cómo Algodón de Azúcar iba a valer 140.000.000 de Berrys? ¡El valor de SU Algodón de Azúcar era incalculable! Esa gentecita algún día iba a pagar tal ofensa, lo dijo en el muelle de su última isla en el mar azul, hace más de dos años, encontraría al que escribía esas calumnias y se las iba a hacer tragar. Se imaginó haciendo pelotas de papel con cada hoja y metiéndoselas en la boca, obligándolo a masticar y luego a tragar. Si, podía ser “malvada”, y más si ofendían a su amado medico y objeto de fanatismo. — ¿ImpelDown? ¡Qué clase de desalmados atacan el Resort 10 Estrellas de los Marines! ¿Tucrow? ¿Dónde leí su nombre antes? — medito inclinando la cabeza algunos grados a la derecha, se encontraba sentada en el mascaron con forma de Cara Melo, le gustaba mucho ese lugar — … en mis notas debe estar, sé que lo conozco pe
Día 63 del año 18, Verano - 2:47 p.m. Corriente Akai - Isla Chika - Zona de Viviendas El astro rey se alzaba en el punto casi más alto de la bóveda celestial, bañando con su cálida y confortable luz las tierras de Isla Chika. O eso le encantaría decir a este humilde narrador pues, lejos de las anomalías que acontecían en todo el Grand Line, esta isla destacaba por estar rodeada de un halo nocivo, tóxico tanto a nivel ambiental como salubre. Con un aire cuasi completamente contaminado; restos de basura y veneno repartidos por doquier; y las continuas lluvias ácidas que azotaban las tierras de tan peligrosa isla, hacían de este accidente geográfico un lugar inevitable… O así sería de no ser porque la humanidad, ambiciosa por conquistar todo lo que se le cruce de por medio, se va adaptando a cualquier inclemencia con la que se tope. De esta manera, y de forma ingobernable, es como nació la ciudad subterránea de Isla Chika, una red intrincada de cuevas, interconectadas entre sí, y con una tecnología lo suficientemente avanzada - teniendo en cuenta que está creada en base a materiales reutilizados y deshechos - como para garantizar la subsistencia de su civilización, aunque significara vivir alejado del propio sol. Tras su participación en Skypiea, en los Juegos del Soberano, y con una nueva adición oficial a la banda, como lo era unión de Miyori Hoshino - una apasionada de la música en todas sus formas -, las Valar parecían estar más completas y unidas que nunca, adentrándose en
40 de verano, Año 18 Water Seven Oficina Provisoria Mardano 19:33 PM Ya habia pasado un tiempo desde nuestra incursión y fracaso en Impel Down, si bien habia salido victorioso de mi pelea contra aquel sátrapa de 3 ojos, habia caido inconsciente, cuando fui socorrido me dieron la peor de las noticias, el Capataz mayor del Hato habia sucumbido ante el ataque de aquellos a los que juramos dar caza, ese fue un golpe mucho más devastador que aquellos que Bruno Calderón me pudo haber propinado. Me sacaron de Impel Down y me llevaron a un sitio que sinceramente no importa a curar mis heridas, estando allí pude leer el periódico y enterarme de todo, se iba a celebrar un consejo de guerra, uno en el que seguramente participaría para escoger un nuevo capataz, pero para ser sinceros, para mí solo existe y existirá uno…Tucrow, aquel que confio en mí y me otorgo este puesto, mientras pensaba esto me rasque la cabeza distraída mente con mi cola, deje soltar un suspiro lastimero y maldije a los piratas y revolucionarios, malditos seas todos, alborotadores, violadores del orden, malditos hoy y siempre. Sin embargo, unos golpes a mi puerta me sacaron de mis pensamientos de odio, me sente derecho en la silla y puse mis manos sobre el escritorio cuando dije. – Pase adelante camarita . – Un cabo entro y me hizo un saludo, habia que mejorar su postura, pero, al ser un cabo lo deje pasar, este despues de saludarme se puso firme y dijo. – Señor Zoodiacool, perdon por molestarle señor, pero hemos re
60 de Verano Isla Karate, puerto 10:50AM OST ♔ HOSTIA PUTA QUE PUTO ¡FRIOOOOOOOOOOOOOOOO! Seraphim no quiso salir de su camarote conforme iban llegando a Roshwan y las temperaturas bajaban. Cuando el primer dia pasó y en la noche ya notaba que no podía dormir bien sin estar bien arropada por mucha ropa, en el segundo no se movió de un brasero que encontró en la sala de descanso de los pasajeros. Aun así, pese a estar en el calorcito, ella ya estaba ataviada con una chaqueta blanca grande y la uniformidad de invierno que le habían prestado en la marina justo antes de partir en su viaje. Lo malo de todo es que no le dieron la talla adecuada, sino que una más grande así que ella tuvo que apañarse con un cinturón. Eso tampoco le fue inconveniente porque dentro de los pantalones se puso unas mallas negras para intentar tener otra capa más de cobertura. Cuando fueron informando de que el barco ya estaba llegando a su destino, ella no se movió de la sala y le pidió a Jesse, tiritando un poco —y actuando otro poco más— que recogiera sus cosas y que le avisara cuando el barco atracase. Y allí se quedó Seraphim leyendo una novela romántica con la que se pensaba inspirar para su siguiente canción (la cual solo tenía el nombre y la primera frase). Intentaba hacer que el tiempo pasase rápido con esa distracción pero el frío se le metía en sus pies, y esa sensación… ¡Es la más importante! — Pienso quejarme a la Sargento de que este es el peor lugar… —Refunfuña entre dientes para sí misma,
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